JLR no se limitó a presentar un concepto — demostró que la huella de carbono de un coche se puede partir por la mitad. El proyecto Cornerstone, codesarrollado con más de 40 proveedores Tier 1 y de materias primas, nació sobre la carrocería de un Range Rover real. Es el «concepto que no es un concepto».
49 componentes. Materiales reciclados, biológicos y de bajo impacto. Cada pieza diseñada para desmontarse, repararse y volver al circuito de reciclaje. ¿Suena a otro manifiesto ecológico más? Esperen a ver las cifras.
La huella de carbono combinada de los componentes cayó un 50% frente a los materiales y procesos actuales. En términos absolutos — más de una tonelada de CO2e, lo mismo que emite un solo pasajero en un vuelo París – Nueva York. La cantidad de material reciclado creció en casi 140 kg.
Ahora los detalles. El vidrio de puerta — materia prima 100% en circuito cerrado, menos un 36% de CO2e. La electrónica de faros y altavoces — desmontable, se puede despegar, reparar y volver a ensamblar en lugar de tirarla a la basura. Los imanes de los altavoces — 95% reciclados. Parte de estas soluciones ya está reservada para futuros modelos de serie de JLR: nuevos faros, acero de bajas emisiones, vidrio reciclado, espuma de asiento y la nueva tecnología FlexAir. Así que esto no es un truco de salón — mañana encontrará estas piezas dentro de un Range Rover nuevo.