El Toyota bZ para 2026 podría ser el vehículo eléctrico ideal para quienes quieren pasarse a la batería sin sentir que participan en un experimento. Tras la acogida tibia del bZ4X, Toyota eliminó la insignia "4X" y refinó el modelo con su característico énfasis en la longevidad, en lugar de pantallas vistosas o cifras récord.
La fiabilidad es el eje principal. Según The Car Care Nut, Toyota emplea mangueras de refrigeración de goma duradera con abrazaderas metálicas, componentes de suspensión de acero convencionales y circuitos de gestión térmica independientes. La transmisión eléctrica se enfría con anticongelante rosa estándar, mientras que la batería usa un líquido especial no conductor de color naranja. Para evitar confusiones, uno de los depósitos lleva además una cubierta metálica.
Este planteamiento parece conservador frente al Tesla Model Y, con su sistema de refrigeración integrado más complejo, o al Hyundai Ioniq 5, con su carga rápida de 800 voltios. No obstante, Toyota apunta claramente a compradores que valoran más la previsibilidad tras ocho o diez años que la velocidad máxima de carga.
El precio de salida en Estados Unidos es de 34.900 dólares, unos 2,47 millones de rublos. Ofrece una autonomía de 314 millas, aproximadamente 505 km según el ciclo EPA. Gracias al puerto NACS se puede acceder a la red de Supercargadores de Tesla, por lo que los viajes largos resultan menos preocupantes con el bZ.
El Toyota bZ no es el eléctrico más avanzado del mercado, pero podría ser ese crossover tranquilo que se compra no por el factor sorpresa, sino por los bajos riesgos de posesión. Para Toyota, eso probablemente sea más sensato que cualquier carrera por la moda.