Rolls-Royce organizó una exhibición poco común de varios coches exclusivos en el centro de Londres. La sesión fotográfica oficial, cerca de The Mall, reunió al Rolls-Royce Boat Tail, al Droptail y al Phantom Goldfinger.
Juntos, estos modelos únicos suman unos 64 millones de dólares, y están entre los coches modernos más caros que fabrica la marca.
La gran estrella fue el Boat Tail, con un precio cercano a los 28 millones de dólares. Rinde tributo al clásico Rolls-Royce Boat Tail de 1932 y cuenta con una carrocería artesanal llena de detalles de inspiración náutica.
A su lado, el exclusivísimo Droptail, valorado en unos 30 millones de dólares. Su diseño combina rasgos de los Rolls-Royce de principios del siglo XX con toques contemporáneos.
Completa el trío el Phantom Goldfinger, una edición especial valorada en unos 6 millones de dólares, creado como un encargo único y a medida.