GMC tiene una segunda oportunidad — y esta vez la marca parece decidida a no desperdiciarla. General Motors ha vuelto a trabajar en el Jimmy, el SUV de chasis de escalera cuyo nombre todavía suena familiar para quienes crecieron con las pickups de los 80. El proyecto, del que ya hablamos antes, llevaba años aparcado: GM volcaba todos sus recursos en los eléctricos, y el endurecimiento de las normas de emisiones convertía la idea de un todoterreno pesado de combustión en una apuesta casi imposible.
El panorama ha cambiado. El nuevo Jimmy se desarrolló en paralelo con el actual Canyon de tercera generación, que debutó para el año modelo 2023. El plan era ambicioso desde el principio — un auténtico SUV mediano con chasis de escalera, listo para pelear con el Toyota 4Runner, Ford Bronco, Jeep Wrangler y Toyota Land Cruiser. Sin compromisos de crossover.
Según las fuentes, los diseñadores de GM no han reinventado la rueda: han ido directos al archivo. La inspiración: las pickups GMC y Chevrolet C/K de 1973–1991, conocidas como Square Body. Esperen líneas rectas, proporciones verticales, paneles angulosos y todos esos guiños retro que hoy funcionan como un imán.
Y, sinceramente, tiene sentido. Ford apostó por la nostalgia con el Bronco, Jeep lleva décadas exprimiendo el legado del Wrangler, Toyota rescató el Land Cruiser y reinterpretó el 4Runner. GM observa el festín y, está claro, no quiere quedarse mirando desde fuera. A eso se suma una espina que no se cura: la bofetada que se llevó la compañía cuando el Chevrolet Blazer regresó como un crossover monocasco blandengue. Nombre icónico, coche equivocado.
Todavía no hay confirmación oficial. Según las fuentes, el Jimmy se fabricará en EE. UU. junto al Chevrolet Colorado y al GMC Canyon. Si todo encaja, GMC por fin tendrá lo que a la marca le falta desde hace años — un SUV de chasis de escalera de verdad con un nombre legendario en el portón. Y esta vez, sin medias tintas.