Mitsubishi vuelve al lugar donde una vez la pisotearon. Diecisiete años después del fiasco del Raider, los japoneses miran de nuevo el segmento más rentable del mercado estadounidense — las pickups. Y esta vez la cosa parece ir en serio.
Según Pickup Truck Talk, el proyecto ya forma parte de la estrategia Momentum 2030 de Mitsubishi y se desarrollará junto con Nissan. La lógica es simple: un chasis, dos camionetas. La nueva pickup podría servir de base para la próxima Nissan Frontier — o recibir una versión propia de Mitsubishi con su diseño y mecánica distintivos.
Para Mitsubishi esto es mucho más que ampliar la gama. En EE. UU. la marca se sostiene casi por completo gracias a los crossovers, y una pickup podría devolverle algo que perdió hace tiempo — una imagen ruda, utilitaria, aventurera. El problema es que el segmento midsize se ha convertido en una guerra de trincheras: Toyota Tacoma, Ford Ranger, Chevrolet Colorado, GMC Canyon, Nissan Frontier — cada una con su ejército de fieles.
La gran pregunta es la mecánica. La Mitsubishi Triton global no llega a Estados Unidos: se fabrica en Tailandia, y adaptarla a las normas, aranceles y producción local norteamericana saldría caro. Compartir plataforma con Nissan parece mucho más razonable — y mucho más rápido.
Si el proyecto llega a producción, Mitsubishi tendrá una segunda oportunidad poco habitual en un segmento donde la reputación de fiabilidad todavía cuenta. Esa reputación la marca la tiene. Solo le falta demostrar que en 2029 sigue valiendo más que la nostalgia por el Pajero.