BMW ha enterrado uno de los rasgos más reconocibles del X5 — y lo ha hecho en voz baja, en una presentación cerrada para concesionarios en Nashville. Según Carscoops, el nuevo X5 entra en la era Neue Klasse y pierde su portón trasero dividido — esa tarjeta de presentación que acompañaba al SUV desde la primera generación E53, allá por 1999. Veintisiete años — y telón. El portón actual se abre en dos secciones, superior e inferior: cómodo para cargar, cómodo para improvisar un picnic sentado sobre él. La próxima generación recibe una tapa de una sola pieza de lo más convencional. ¿Un sacrificio en el altar del recorte de costes? Todo apunta a que sí.
Por fuera, el cambio es notable. Riñones diminutos con iluminación, nuevos faros con luces diurnas en forma de X, pilotos traseros estilizados — la cara pertenece sin duda a la nueva era de BMW. El paragolpes también se ha rehecho: paneles pintados en color carrocería conviviendo con inserciones negras. Uno de los concesionarios presentes soltó un detalle curioso: el nuevo X5 parece visualmente algo más compacto que el actual. Sin portón dividido y con proporciones más ceñidas. ¿Lo notan? El X5 se aleja poco a poco de sí mismo.
A los concesionarios también se les mostró el nuevo BMW X7. La silueta es más familiar, el diseño más atrevido — el buque insignia se niega claramente a quedarse en segundo plano. Y la guinda — Alpina. La marca prepara versiones renovadas para Estados Unidos basadas en el Serie 7 y el X7. Anoten este momento: bien podría ser el último coletazo del lujo de combustión antes de que la Neue Klasse se apodere de todo.