Toyota Auto Body ha vuelto a meterle mano al Alphard — y esta vez ha convertido al monovolumen japonés en algo muy parecido a una limusina. El Spacious Lounge acaba de recibir una actualización y ya no tiene nada que ver con la furgoneta familiar de siempre. Cuatro plazas, sin tercera fila y toda la atención puesta en los pasajeros traseros.
La idea de fondo es sencilla: que dentro reine el silencio. Silencio de verdad. Para conseguirlo, los ingenieros han instalado un nuevo performance damper y han recalibrado por completo los amortiguadores. Las pequeñas vibraciones de la carrocería y el ruido de rodadura deberían pasar a un segundo plano, mientras que la marcha gana en suavidad y linealidad. En un coche donde el pasajero principal va detrás, eso pesa más que cualquier dosis de dinamismo.
La segunda fila estrena asientos específicos Spacious Lounge Seat. Las alfombrillas oficiales se han retocado en color y se han añadido apliques que buscan subrayar el carácter premium del habitáculo. Todo para que el pasajero trasero se sienta en clase business — pero sin turbulencias.
El precio, claro, está a la altura. La versión híbrida E-Four arranca en 12.769.900 yenes. El híbrido enchufable PHEV E-Four sube hasta los 14.850.000 yenes. Las ventas a través de la red Toyota abrieron el 3 de junio — el Spacious Lounge se matricula como vehículo con carrocería modificada.
Como extra, se puede pedir un Paint Protection Film. Disponible para los colores Platinum White Pearl Mica y Neutral Black, protege la pintura frente a piedrazos y resiste los túneles de lavado automáticos.
El mensaje es claro: el Alphard de la parte alta de la gama dejó de ser una furgoneta hace mucho. Ya no es un coche familiar, ni siquiera un «rival del Lexus LM» — es una oficina silenciosa con ruedas montada sobre un Toyota de serie. Nevera incluida, chófer aparte.