Antes Japón mandaba coches a América — ahora América los devuelve

Antes Japón mandaba coches a América — ahora América los devuelve
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Vlad Komarov
Autor: Vlad Komarov

Una vieja maniobra de nicho llamada reverse import vuelve a la actualidad. Honda, Nissan y una nueva norma japonesa explican el giro.

Los coches japoneses casi siempre viajan en una sola dirección — de Japón al resto del mundo. Pero a veces la flecha gira. Tarantas News recuerda cómo las marcas japonesas enviaban sus propios modelos a Estados Unidos — para devolverlos después a casa como forasteros exóticos. La maniobra tiene nombre: reverse import, importación inversa.

La lógica es sencilla, pero paradójica. Los americanos querían coches completamente distintos a los japoneses. Al otro lado del Pacífico se demandaban grandes berlinas, monovolúmenes, SUV y pick-ups — precisamente las carrocerías que nunca encajaron en las calles estrechas de Japón, dominadas por los kei-cars. Honda, Toyota, Nissan y otros diseñaron entonces modelos específicos para Estados Unidos. Y los enviaban después de vuelta, en pequeñas series, como curiosidad para el mercado local.

Esos coches no se diferenciaban solo por el lugar de ensamblaje. Volante a la izquierda, ópticas distintas, motores distintos, carrocerías más grandes, acabados pensados para el gusto americano. Logo japonés por fuera — carácter americano por dentro. Todo el atractivo para los entusiastas estaba en ese contraste. Y por eso mismo el reverse import nunca llegó a ser un negocio real — quedó como una historia para coleccionistas de versiones raras.

En 2026 el tema ha vuelto a la vida. Honda planea enviar desde Estados Unidos a Japón el Acura Integra Type S y el Passport TrailSport Elite — ambos manteniendo la especificación americana, incluido el volante a la izquierda. Nissan prepara el regreso del Murano desde Tennessee en 2027. Y todo esto fue posible después de febrero de 2026, cuando el ministerio japonés de Transporte estrenó una certificación acelerada para vehículos que ya cumplen las normas estadounidenses. Una vieja jugada de nicho acaba de recibir una segunda vida.

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