Mercedes-Benz se prepara para ampliar su gama de asistentes de conducción avanzados — pero los primeros compradores de los nuevos eléctricos corren el riesgo de quedarse en tierra. El CLA Coupé EQ, el futuro Clase C eléctrico y el GLC EQ saldrán de línea sin siquiera la base de hardware para MB.DRIVE ASSIST PRO. Sin concesiones.
Todo se reduce a los sensores. El funcionamiento pleno de MB.DRIVE ASSIST PRO exige una arquitectura seria — diez cámaras, sensores adicionales y unidades de control mucho más potentes. Los primeros coches de estas familias llegarán con apenas ocho cámaras y prestaciones al nivel de MB.DRIVE ASSIST PLUS. Es un sistema de nivel 2, mientras que la versión PRO promete una ayuda al conductor notablemente más amplia, incluso en escenarios urbanos.
Y aquí llega la parte que más va a doler a los futuros propietarios — no hay actualización posible. Ninguna. No se trata de un sencillo desbloqueo de software: MB.DRIVE ASSIST PRO necesita cámaras adicionales, un cableado distinto, otra electrónica de control y una potencia de cálculo de otra liga. Los coches que salgan de fábrica en la fase inicial se quedarán para siempre en el nivel con el que abandonaron la planta.
El despliegue gradual de MB.DRIVE ASSIST PRO en producción en serie debe arrancar en 2027. Pero ni siquiera tener el hardware adecuado garantiza la fiesta. La función se activa por suscripción. Para Estados Unidos el precio ya está sobre la mesa — 3.950 dólares por tres años. Cuánto pagarán los europeos por este capricho, Mercedes-Benz lo mantiene en misterioso silencio.