Xiaomi vuelve a Nürburgring. Solo que esta vez no se trata de potencia y ni siquiera de piloto — puede que ni siquiera haya piloto. En las redes ha aparecido una foto: un YU7 equipado con lidar junto a una placa oficial con el texto Nordschleife Autonomous Driving Prototype y la línea Official lap time. Da la impresión de que el Infierno Verde acaba de estrenar una categoría de récords completamente nueva.
Aún no hay declaración oficial y el tiempo de la imagen publicada está borroso. El autor de la foto asegura que en el original se lee perfectamente, pero juega con el suspense: «Digamos que es bastante más rápido coger uno mismo el volante». Dicho de otro modo, el récord autónomo importa más como gesto tecnológico que como amenaza para los pilotos profesionales. Y esa es precisamente la cuestión.
Para Xiaomi, la categoría en sí ya es un regalo. La marca sabe firmar vueltas sonadas. El YU7 GT de 1003 CV rodó hace poco el Nordschleife en 7:22,755 y se convirtió en el SUV más rápido de la historia del trazado, superando al Audi RS Q8 en casi 14 segundos. La berlina SU7 Ultra de 1548 CV marcó 7:04,957 y se llevó dos títulos: el coche eléctrico de producción más rápido y el cuatro puertas más veloz — hasta que el Porsche Taycan Turbo GT con kit Manthey recuperó la corona EV con 6:55,533. Esto ya no es una racha de vueltas afortunadas. Es estrategia.
El YU7 autónomo es otra historia. Aquí los segundos no importan. Lo que importa es si el coche es capaz de leer por sí solo un trazado con desniveles, curvas ciegas y un ritmo brutal — y no salirse. Si Xiaomi logra un resultado oficial registrado, la marca tendrá un nuevo argumento: no deportivo, sino tecnológico. Y puede acabar resonando más fuerte que cualquiera de los anteriores.
Nürburgring se convierte entonces en escaparate de dos épocas a la vez: unos demuestran la habilidad del piloto, otros demuestran que el piloto ya no hace falta. ¿Casualidad que ambas historias las escriba ahora mismo la misma marca?