Stellantis ha puesto por fin en marcha el ensamblaje local de los vehículos Leapmotor en Malasia. El primer modelo en salir de la línea es el crossover C10 — y el arranque llegó con un retraso vergonzoso. Las compañías planeaban originalmente iniciar la producción a finales de 2025, pero los primeros coches solo han rodado por la cinta ahora, casi seis meses después de lo previsto.
El ensamblaje se realiza en la planta de Gurun, en el estado de Kedah. Stellantis ha inyectado 2,23 millones de euros (alrededor de 2,59 millones de dólares) en el lanzamiento de las operaciones. Otros 3,1 millones de euros (cerca de 3,6 millones de dólares) están destinados a la modernización de la línea y la infraestructura. Para un conglomerado de este tamaño es calderilla — pero el dinero no es la cuestión. Leapmotor consigue un pie industrial en la ASEAN, y Stellantis obtiene acceso a un producto EV chino en rápido crecimiento sin tener que desarrollarlo desde cero. Una simbiosis perfecta.
Por ahora la planta apunta sobre todo a la demanda interna malasia. Pero Stellantis ya tiene la mirada puesta en las exportaciones desde Gurun a los países vecinos. El personal ha pasado por formación especializada en sistemas de alta tensión de hasta 800V — estos coches no se pueden colocar sin más en una vieja línea de gasolina esperando que funcione. Aquí hace falta otra cultura de producción.
El Leapmotor C10 se vende en China desde marzo de 2024 y está disponible tanto como eléctrico puro como en versión EREV con extensor de autonomía. El precio de partida en el mercado local es de 122.800 yuanes (unos 18.160 dólares). Y el 16 de junio, China verá el C10 renovado junto al C11 y al C16. El buque insignia estrena nueva firma luminosa, la carrocería se alarga 10 mm y la autonomía eléctrica de la versión EREV sube hasta los 190 km.
El próximo Leapmotor malayo será el compacto B10 — su ensamblaje está prometido para finales de 2026. En paralelo, Stellantis prepara la producción del B10 en Zaragoza y traspasa la planta de Madrid a la empresa conjunta Leapmotor International. Esto ya no es un envío puntual desde China. Es un intento de construir una red global.
Y Leapmotor tiene argumentos más sólidos que simples promesas. En mayo entregó la cifra récord de 81.569 vehículos — un crecimiento del 80,99 % interanual. Stellantis entró en el capital de Leapmotor en 2023 desembolsando 1.500 millones de euros por aproximadamente el 20 % de las acciones. La apuesta parece empezar a funcionar.
La conclusión para los compradores es simple. Los eléctricos chinos ya no llegarán solo como importaciones desde el Imperio del Centro. Cada vez se montarán más cerca de sus mercados — y eso lo cambia todo: precios, disponibilidad de recambios, plazos de entrega. Y esto es solo el principio.