Subaru prepara una jugada que hace apenas un par de años parecía imposible: el Ascent americano podría llegar a Japón. Ese mismo gigante de tres filas que se fabrica en Indiana — el mismo que la marca ha mantenido ostensiblemente lejos de su mercado natal hasta ahora.
La lógica aquí es más política que comercial. Tras los acuerdos comerciales con Estados Unidos, Japón ha simplificado la homologación de los coches americanos — y las marcas locales se han puesto, una tras otra, a traer modelos desde el otro lado del Pacífico. Toyota ya ha desembarcado con el Highlander y el Tundra. Nissan sacó el Murano. Le toca a Subaru.
Solo hay un problema: el Ascent no encaja en absoluto en la realidad japonesa. Su longitud — 4.999 mm. Casi cinco metros. Para calles estrechas, aparcamientos saturados y el país que inventó los kei car, es mucho. A eso se suma que el SUV se fabrica únicamente con el volante a la izquierda, mientras que en Japón se circula por la izquierda y los coches suelen llevar el volante a la derecha.
La mecánica es conocida: la Subaru Global Platform, un cuatro cilindros bóxer 2,4 turbo de 260 CV, un cambio CVT, la tracción total simétrica y el modo X-Mode. Si el modelo finalmente aterriza en Japón, llevará casi con seguridad el nombre Evoltis — Subaru ya lo utiliza en mercados de exportación como Filipinas y Sudamérica.
No se han anunciado precios, y los plazos tampoco están del todo confirmados. Pero el mensaje es claro: el Ascent difícilmente se convertirá en un éxito masivo en Japón. Eso sí, como gesto simbólico hacia Estados Unidos y como rara gran berlina alta Subaru para los fans locales de la marca, la jugada resulta sorprendentemente coherente.