Mercedes-Benz abre la planta baja del GLC eléctrico. Al costoso GLC 400 4MATIC, hasta ahora única puerta de entrada a la nueva plataforma MB.EA-M, se suman dos versiones: el GLC 250 de tracción trasera y el GLC 300 4MATIC con tracción total. Y el billete de entrada al GLC eléctrico de pronto deja de intimidar.
El GLC 250 es la puerta más accesible. Desde 64.736 euros, 354 CV, 0 a 100 km/h en 5,9 segundos, punta de 210 km/h. Para un SUV familiar premium, esos números sobran. Aquí lo importante no es el sprint, sino la autonomía, el silencio y la velocidad de carga.
El GLC 300 4MATIC arranca en 68.306 euros y suma tracción total a la receta. 422 CV, 0 a 100 km/h en 4,7 segundos, los mismos 210 km/h de punta. Esta versión encaja mejor para quien conduce a menudo en invierno, escapa al campo o sencillamente no quiere sufrir en asfalto mojado.
Ambas versiones nuevas comparten una batería de 85 kWh útiles. El GLC 400 4MATIC monta una mayor — 94 kWh. Pero en velocidad de carga, la diferencia apenas se nota: la arquitectura de 800 voltios y una potencia DC de hasta 320 kW en las nuevas versiones (330 kW en el GLC 400) hacen su trabajo. La recarga del 10 al 80 % se completa en unos 22 minutos. Y en diez minutos el GLC 250 suma hasta 265 km de autonomía, el GLC 300 4MATIC hasta 255 km. El cargador AC de serie es de 11 kW, opcionalmente disponible en 22 kW.
En autonomía, el GLC 250 promete hasta 650 km WLTP y el GLC 300 4MATIC hasta 616 km. Como referencia, el GLC 400 4MATIC llega hasta 715 km — y ese es el nivel en que el crossover eléctrico deja de atar al conductor al próximo cargador.
Además, el nuevo GLC rompe el tópico de que «eléctrico es igual a sacrificio». Suspensión neumática AIRMATIC opcional, dirección al eje trasero con hasta 4,5 grados de giro, frunk de 128 litros, capacidad de remolque de hasta 2,4 toneladas — todo eso está disponible incluso en las versiones más asequibles. De serie incluye techo panorámico, faros LED, cámara trasera, climatizador y un paquete de asistencias. El escaparate digital más vistoso, en cambio, se paga aparte: el MBUX Hyperscreen con su pantalla de 99,3 cm extendida por todo el salpicadero va dentro de paquetes opcionales.
Los pedidos para el GLC 250 y el GLC 300 4MATIC ya están abiertos en Alemania. Más adelante llegarán otras dos versiones: un GLC 300+ de gran autonomía con la batería mayor de 94 kWh y una variante de acceso con batería de 64 kWh. Mercedes arma el GLC eléctrico con la misma lógica con que en su día armó el de combustión — no con una sola versión estrella, sino con todo un abanico para distintos presupuestos y escenarios. Solo que esta vez — de abajo hacia arriba.