Opel revela de pronto una cara inesperada – y no en un salón del automóvil cualquiera, sino entre chalecos antibalas y radios tácticas. En la feria GPEC de Leipzig, dedicada al equipamiento policial y de seguridad interior, el Grandland debutó en plena librea de patrulla. El crossover se probó por primera vez el papel de coche de policía, con los ingenieros de EDAG encargándose de la preparación.
Bajo el capó, no es la opción más obvia para una persecución. La base es el Opel Grandland Plug-in Hybrid. 225 caballos, 350 N·m y una caja automática de 7 marchas y doble embrague. Suficiente para catapultar el SUV a 100 km/h en 7,8 segundos y empujarlo hasta los 220 km/h. Y luego llega la sorpresa – el consumo. Según el ciclo WLTP: 14,5 kWh de electricidad más 2,6 l de gasolina cada 100 km en modo mixto. ¿Batería agotada? El consumo sube a 6,3 l a los 100 km – sigue siendo modesto para un vehículo de patrulla.
Y luego, el arsenal. El Grandland recibió un sistema de señalización Hänsch DBS 4000, módulos adicionales de luces estroboscópicas, altavoces, pantallas de advertencia delanteras y traseras, y la preparación para la radio digital Tetra con antena GPS/Tetra. En el interior: unidades de control, soporte para mando a distancia, altavoces en el techo, iluminación adicional, extintores, martillos de emergencia y soporte para bastón de tráfico.
La carrocería está rotulada según el estándar VESBA 2.0 – con elementos retrorreflectantes y fluorescentes. La idea es simple: que el coche patrulla siga siendo visible tanto bajo un aguacero como en plena noche cerrada.
¿Y el equipamiento? Como en un Grandland civil tope de gama: asientos Intelli-Seat Pro con regulaciones eléctricas, iluminación adaptativa Intelli-Lux HD, cámaras de visión perimetral Intelli-Vision y sistema multimedia con pantalla de 16 pulgadas. El agente al volante no tendrá absolutamente nada que reprochar a su puesto de trabajo.