Lincoln acaba de presentar algo que las redes sociales bautizaron de inmediato como un «baño portátil de lujo». En realidad se trata de una instalación llamada The Sanctuary: By Lincoln Rejuvenate. Una cápsula creada por el equipo de diseño de la marca para vender una sola cosa — una sensación. La relajación.
Por fuera, el objeto luce un acabado bicolor Sunrise Copper y White Platinum. Líneas fluidas, ventanas verticales, logos Lincoln de gran tamaño. De lejos — sí, parece de verdad una cabina de baño premium. De cerca — se convierte en un objeto artístico.
Y dentro empieza lo importante. La pieza central es el asiento 30-Way Perfect Position sacado directamente del Navigator. Cuero Warm Horizon, masaje Active Motion. Al lado — un difusor de aromas, acabados en madera, sistema de audio Revel, iluminación ambiental y una pantalla panorámica — guiño directo a la pantalla de 48 pulgadas del Nautilus y el Navigator. Un sensor de movimiento elige por ti uno de los cinco modos Rejuvenate.
Una sesión dura cinco o diez minutos — más tiempo ahí dentro ya no hay mucho que hacer. Pero, según Lincoln, alrededor de un tercio de los propietarios de Nautilus y Navigator usan la función Rejuvenate en sus coches con regularidad. La demanda existe.
La instalación se exhibirá en The High Line de Nueva York del 12 al 14 de junio, dentro del Global Wellness Day. Y aquí viene lo curioso: entre todas las novedades de los salones del automóvil y los formatos de marca, este proyecto destaca porque no muestra ningún coche. Lincoln no vende un vehículo. Lincoln vende la sensación que viene con él.